domingo, 27 de septiembre de 2009

ARNOLDO GABALDON y el zancudo de Morón

Aprender para servir a Venezuela; no para servirse de Venezuela
José Rafael Gabaldón


Un gran zancudo metálico reposa entre basura, comerciantes informales, ruidosos autobuses y el sonido de vulgares “reegatones y plañideros vallenatos” Cientos de automóviles cargados de turistas transitan hacia las playas falconianas y otros en la búsqueda de la tranquilidad de Yaracuy o la intensidad comercial de Barquisimeto. ¿Alguien se ha preguntado el porqué de tan bizarra obra?

Era el dos de Diciembre de 1945. Venezuela había salido de Gómez, no tras una revolución sino por la providencia divina. El viejo dictador había muerto en la placidez de su cama. El paludismo diezmaba (o mileaba) la población de Venezuela. Entre ese azote, las guerras de Federación y de Independencia el país boqueba asfixiado. Miguel Otero describe en su obra “Casas Muertas” con magistral exactitud los desmanes de la indomada enfermedad. En Morón, durante el mes de Diciembre de 1945 se llevó a cabo la primera fumigación para combatir el paludismo. Se utilizó un producto creado en 1874 por Otto Zeidler y que el grupo Geigy de Suiza había utilizado en la destrucción de insectos, denominado Diclorodifenil-Tricloroetano, conocido popularmente como DDT. La segunda guerra mundial y las luchas en las zonas infectadas del Océano Pacífico impulsaron a los norteamericanos hacia la fabricación masiva del producto pero en su totalidad era utilizado para ese fin y no estaba masificada su producción, razón por la cual no era fácil su adquisición. Años después el DDT fue execrado como contaminante no degradable pero gracias a él el paludismo pudo ser eliminado en las regiones del mundo donde se aplicó adecuadamente. Los términos malaria y paludismo tienen origen italiano. Fue el peor azote que tuvo ese territorio. Como se creía que su origen estaba en las emanaciones de los pantanos se le denominaba mal aire, de allí el término “malaria”. Paludismo proviene de “palude” cuyo equivalente es pantano. El francés Laverán había descubierto en 1880 el microbio (hematozoario) que producía el mal. El inglés Ross determinó su transmisión a través del zancudo y el italiano Grasssi determina cual es específicamente el zancudo que lo transmite.

El adalid contra el paludismo en Venezuela fue Arnoldo Gabaldón. De formación humanística, Gabaldón, hizo sus estudios de secundaria en el Colegio Federal, hoy Liceo Cristóbal Mendoza, en la ciudad de Trujillo. Sus maestros más recordados fueron Don Fabricio Vásquez, Bachiller Neftalí Valera, Monseñor Estanislao Carrillo y el Doctor Pedro Martínez. El bachillerato lo culminó al obtener el título de Bachiller en Filosofía. Había además aprendido alemán, francés e inglés pero se le despierta el interés por la ciencia al caer en sus manos dos obras: Ciencias Naturales de Alfredo Heckel y Citología de Jaime Pujiula. Ingresa a la Universidad Central de Venezuela y aún en condición de alumno, bajo la dirección del Doctor Enrique Tejera, ocupa el cargo de ayudante en el laboratorio de Bacteriología y Parasitología adscrito a la Dirección de Sanidad Nacional, a la vez que se desempeñaba como Interno del Hospital Vargas. Culminado sus estudios de medicina, obtiene el doctorado en Ciencias Médicas. No hay ceremonias ni fiestas. El título es entregado por secretaría. Ni Arnoldo ni su madre doña Virginia Carrillo Márquez se encuentran anímicamente preparados para festejos. Don Joaquín Gabaldón Iragorry, padre del graduado sufre los desmanes del psicópata Nereo Pacheco, cabo de presos de La Rotunda, cárcel donde Gómez manda a confinar a quines le adversan. En 1931 el padre de Gabaldón es liberado. Propicia es la ocasión para que se cumpla el anhelo del novel médico. Acompañado de su madre parte para Europa a estudiar Medicina Tropical. El aprendizaje del idioma alemán realizado en su adolescencia le permite ingresar al curso de Malariologia del Instituto para Enfermedades Navales y Tropicales de Hamburgo, trasladándose posteriormente a Roma para estudiar los trabajos sobre el paludismo de la Estación Experimental Antimalárica. En 1932 regresa a Venezuela, trasladándose a San Fernando de Apure para ocupar el cargo de médico de sanidad. En 1933 parte hacia Estados Unidos de Norteamérica culminando un postgrado en la Escuela de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins, Se gradúa como Doctor en Ciencias de Higiene, siendo el tercer venezolano en obtener este título en el exterior. Su meritoria labor le vale ser postulado por el Ministerio de Salubridad, Agricultura y Cría como becario de la Fundación Rockefeller, en New York. Fallecido Gómez, Gabaldón regresa a Caracas en febrero de 1936, siendo designado Jefe de la División de Malariologia del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social de la cual fue jefe hasta 1950. Bajo su dirección Venezuela se convirtió en el primer país que organizó una campaña a escala nacional contra la malaria utilizando el insecticida DDT, lo cual le permitió ser también el primero en alcanzar la erradicación de esa enfermedad en el área de mayor extensión de la zona tropical.. Luego se convirtió en Asesor de la Dirección General de Malariologia y Saneamiento Ambiental desde esa fecha hasta 1973 cuando se jubiló, momento a partir del cual fue nombrado Asesor Emérito del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, y Director del Laboratorio para Estudios sobre Malaria, cargo Ad honorem que ocupó hasta su muerte. Entre 1959 y 1964 fue Ministro de Sanidad y Asistencia Social. Arnoldo Gabaldón es considerado como el principal “estadista” de la lucha antimalárica en América Latina.

La malaria o paludismo como se le conoce popularmente estaba diseminada en un área, dentro de Venezuela, de aproximadamente 600.000 Km./2. La población del país era de 3.000.000 de habitantes y más de 1.000.000 estaban afectados por el mal. Cada dos horas moría un venezolano de paludismo. La enfermedad generaba un comportamiento en el infectado de creciente inamovilidad por falta de fuerzas, que llegaba al extremo de impedirle enterrar sus propios parientes muertos. La observación poco acertada de este comportamiento fue tal vez uno de los factores que contribuyó a la calificación de flojo para el venezolano. La esperanza de vida entre los años 1941 y 1945 era de apenas 35 años. Para el año 1950 había aumentado a 55 años. ¡Cuatro años por cada año de trabajo!.

Dominado el paludismo Gabaldón no se duerme en sus laureles. El mal de Chagas azota también a Venezuela. A ello se suman parasitosis intestinales, lhesmaniasis tegumentaria y epitelial así como la bilharzia. De todo se ocupa el eminente científico. Considera necesario la edificación de viviendas salubres para el campesinado. Inicia el programa de vivienda rural, llegando a construir más de 20.000 viviendas por año. La vivienda tipo, cuyo modelo se mantuvo hasta el ginal del programa, fue diseñada por el arquitecto Domenico Filippone y los costos calculados por Rafaello Rossi quien determina la utilización de un material denominado tierra-cemento, posteriormente cambiado por el bloque de cemento. La dictadura de Pérez Jiménez, más interesada en las obras faraónicas no presta ayuda a este proyecto y es Don Eugenio Mendoza quien edifica en Magdaleno un grupo de viviendas tipo. Con el gobierno de Rómulo Betancourt se pone en marcha el proyecto y el primer año edifican 8.000 viviendas, pasando posteriormente a las 12.000 casas por año. Crea también la división de acueductos y cloacas rurales. En el campo, los cerdos devoradores de excrementos y en consecuencia portadores de enfermedades son sustituidos en tan antihigiénica práctica al masificarse la construcción de letrinas.

La lucha de Arnoldo Gabaldón no tuvo precedentes y particularmente considero que aún no ha sido superada. La mística de trabajo, su capacidad gerencial, su honestidad y carácter son difíciles de reunir en un solo hombre. Consideraba fundamental la desconcentración de los organismos gubernamentales en Caracas, hecho que demostró al solicitar la mudanza de Malariologia, como popularmente se le conocía, hacia Maracay. Inicialmente ocuparon en calidad de arrendamiento, viviendas no aptas para el servicio hasta que se concluyó el edificio, aún existente, al lado del cuartel Páez, conocido como “Tacita de Plata” en la avenida Bermúdez de la ciudad de Maracay. Diseñada por el prestigioso arquitecto Antonio Malaussena, hoy día es sede del Instituto de Altos Estudios en Salud Pública Arnoldo Gabaldón.

La lucha contra la malaria fue una verdadera odisea. Constancia, continuidad y vocación de servicio fueron los parámetros entre los cuales se desarrolló. Voluntarios conformados por amas de casa, bodegueros, telegrafistas, policías, etc. se ocupaban de repartir el fármaco quinina. Brigadas de fumigadores, perfectamente uniformados, cubrían utilizando cualquier medio las áreas infectadas. Erradicada la malaria, la anquilostomiasis y la lhesmaniasis se mantuvo un estricto control sanitario y una permanente investigación para evitar la repetición del azote. El desmembramiento actual de lo que fue Malariologia se ha visto reflejado en el repunte de los casos de malaria.

El carácter recio de Gabaldón y su filiación política conllevaron egoístas comentarios. No obstante nada puede desmeritar al hombre que erradicó las grandes enfermedades endémicas venezolanas. Arnoldo Gabaldón nació en Trujillo el primero de marzo de 1909. Falleció en Caracas. Su esposa fue María Teresa Berti con quien procreó cinco hijos.

José Hermoso Sierra
"Era muy mandón y perfeccionista; muy amigo de sus amigos. Él envió a ingenieros a formarse en el exterior. Preparó a muchachos para que se convirtieran en inspectores sanitarios. Creó la figura del visitador rural, que iba de rancho en rancho por todo el país para atender a los enfermos. Creó las famosas casas de malariologia, que están distribuidas por todo el territorio nacional. Contrató médicos que venían de otros países, como los derrotados de la Guerra Civil Española, para emprender una tarea de monte, de mucho sol y poca comida".
Doctor Lasenio Guerrero jhermoso@cantv.net

Un ex amigo: El Gordo de Maracaibo

El día viernes al fin recibí el nombramiento anhelado: Espía. Mi ingreso a la multinacional harinera había ocurrido una década atrás. Sometido a un intenso entrenamiento mis superiores me consideraban capacitado para las misiones necesarias en las programaciones de producción y ventas.

Mi visita a Pepe Ganga permitió proveerme del atuendo acorde a la categoría de un 007. Pequeños detalles marcaban las diferencias pero en mi opinión solo un ojo altamente entrenado sería capaz de detectarlo. Sandalias plásticas (imitación cuero) diseñadas y confeccionadas por el Maestro Mario Linguini; vistosa camisa “Pedro Zapata” cien por cien poliéster; bermudas “Gonzalo Cordero” y un par de calzoncillos media pierna, setenta y cinco por ciento nylon y el restante veinticinco por ciento en polyamida.

Una llamada telefónica fijó la fecha de mi iniciación. Debí acudir a las oficinas de la empresa para tener conocimiento de mi misión. Empaltozado, cubierto con un pequeño sombrero de fieltro, lentes obscuros y simulando una gran gripe, un pañuelo contribuía más a ocultar mi rostro.

Tras un gran escritorio; sin un papel ni objeto alguno a excepción de un gran cenicero repleto de colillas de cigarrillo y un galón de escocés del cual solo quedaban restos se escudaba mi supervisor. Un gran ventanal a sus espaldas impedía ver sus facciones. No obstante una pronunciada nariz y grandes ojos le daban semejanza a un viejo buho. Precisas y rápidas fueron sus instrucciones. Destino: El lunes en Maracaibo. Misión: Detectar el porcentaje de aserrín que la Fábrica de Pastas Lamini agregaba a sus espaguetis. Nuestra competencia se vanagloriaba sobre la calidad de su harina. Los cabezones de la empresa para la cual trabajaba preferían atribuirlo a algún ingrediente secreto que agregaba el pastificio. Era mejor eso a tener que admitir que realmente no servían para nada.

El viaje fue accidentado. Transitar por caminos vecinales, tormentosos ríos e intrincadas veredas dificultaban el avance. Al fin al llegar a Capatárida pude contactar a un viejo piloto que en su ultraliviano me llevó a Maracaibo. Bueno... a su cielo; desde donde me lancé en paracaídas, aterrizando en el techo del Hotel Cristó (si, con acento en la ó). Fui “recepcionado” por Anita, bella estudiante de periodismo provista de adorables senos. Sin preámbulos me advirtió: Cualquier dama que pretenda acompañarlo debe estar provista de la documentación que le acredite como su legítima esposa. Están prohibidas las visitas de hombres. No se puede meter comida de contrabando. Solo debe bañarse con el jabón provisto por el hotel. Prohibido orinarse en la piscina. Para el uso del ascensor debe esperar que su capacidad de transporte esté cubierta, etc, etc. Pretensiones de Waldorf Astoria para casi una pensión.

Tal como me habían enseñado planifiqué mi estrategia. Anita la recepcionista podría ayudarme. Con mi indumentaria 007 me dirigí a la piscina. Tras unos chapuzones compré un par de torontos que obsequié a quien sería mi cómplice. Sin dudas estaba conquistada. Una breve llamada y una discreta pregunta me dieron una pista: A pocos metros, en la Avenida Cecilio Acosta había una venta de libros usados propiedad de un gordo. Su padre era un alto ejecutivo de Pastas Lamini. El gordo, de origen ítalo colombiano era todo un personaje. Amplia cultura. Profundos conocimientos sobre casi cualquier vaina y un circulo de amigos totalmente fuera de lo común. Debía prepararme rápidamente. Con apresurados pasos adquirí en la Librería Cosa Verde un Almanaque Mundial. Los cien mejores libros, los cien más altos montes, los cien grandes edificios, las siete maravillas del mundo. En fin un caudal de sólidos conocimientos que me permitiría la infiltración en tan selecta claque cultural. Con una vieja pipa sin encender colgando displicentemente (de mis labios, claro) ingresé a la librería. Rumas de Selecciones del Digest. Rumas de Almanaques Mundiales. Rumas de Vanidades y de Buen Hogar. A los lados serios libracos de extraños autores. No estaban Corìn Tellado, Marcial La Fuente Estefanía ni siquiera el clásico de mi paradigma: Iang Fleming. Algo me sonaba de mi lectura del Almanaque Mundial: Borges, Sthendal, Virgilio, Diego Armando Maradonna, Marx. Los entreabrí. Quien iba a comprar esas cosas que no tenían ni siquiera un dibujito... Una agradable señora atendía la clientela. Le pregunté por algo extravagante: Las profecías de la Gran Pirámide. No las tenía. Me explicó que en el transcurso del día se habían vendido más de setenta ejemplares. Quienes los compran y los leen, nada màs que empiezan a desarrollar su inteligencia se niegan a tener basura en su casa y con rapidez las venden por lo que les den. -Pero no se preocupe “mi don” que dentro de poco viene mi hijo y lo más probable debe haber recogido otros ejemplares que tendrá usted disponible - . La librería era una mezcla de museo, basurero, librería, bar de mala muerte orlado por inhóspito hedor. Este no provenía de las flatulencias emanadas por los visitantes sino de algunos libros adquiridos en una vieja librería propiedad de un ruso que estaba en las proximidades de la Plaza Baralt, librería que servía también como hospicio de gatos hambrientos y ratas huidizas. Continuaba mi exploración cuando una voz chillona y petulante me sacó de mi abstracción. A unísono, entre los clientes y asistentes presentes se escucho un murmullo de admiración: el gordo...

Un desajustado y muy gastado jean; una camisa de cuadros bañada en sudor, una auténtica correa negra de hilo con hebilla de cobre proveniente de un GESTAPO asesinado en los Puertos de Altagracia y unos zapatos deportivos (tennis o gomas) de color indefinido. Cabello rubio. Barba de igual tono y unos misteriosos anteojos Ray Ban que impedía definir su mirada. Fuimos presentados por la amable señora y realmente me cayó bien el tipo. -¿ Que desea? . Estoy a sus órdenes... – Bueno, mire, este, sabe. Bueno en fin quisiera un ejemplar de Las Profecías de La Gran Pirámide de un tal... –Ya sé coño; de Benavides. Tómelo. Se lo regalo. ¿Podría ayudarlo en algo más?. Si, mire, este, usted sabe donde queda algún restaurant que haga comida italiana que utilice alguna pasta fabricada aquí en Maracaibo y que sea buena... Mi sutil e inteligente interrogatorio rindió su fruto: -No hay mejor pasta que la que hago yo y en segundo lugar la que fabrican donde trabaja mi padre: Fábrica de Pastas Lamini - Modesto el gordo...

En la noche pude conocer al padre del gordo. Sus profundos conocimientos sobre el negocio de la pasta me dejaron boquiabierto. El secreto de la calidad de la pasta que elaboraban: No utilizar harina. Lo simple de la misión me dejó boquiabierto. La buena vida que me estaba dando en el hotel, unos condimentados chorizos que el gordo vendía en la noche y las bondades del clima me inclinaban a salpimentar mi misión y no dar a conocer los resultados de inmediato:

La librería era un centro de reunión que cada día era mas famoso. Acudía un simpático yoga, experto en matemáticas al cual el gordo denominaba cariñosamente “enano”. Una de sus demostraciones favoritas era tomar una venda perteneciente a una momia –solo había la venda- que el gordo tenía entre sus colecciones y tragársela para limpiarse el tracto digestivo. Un par de horas mas tarde se bajaba los pantalones y con pasmosa lentitud la extraía de su ano. Un fotógrafo excéntrico y un experto en cine expresaban sin medidas sus conocimientos. Un cojo, publicista que se vanagloriaba de tener su extremidad cortada equiparable a su miembro viril. Completaba el cuadro un beattlemaníaco, algunos hippies trasnochados, dos pintores y un enjambre de correveidiles entre los cuales destacaba un aspirante a periodista y un experto en armas utilizadas por la OTAN.
Los días transcurrían en diversos jolgorios que se iniciaban a las ocho de la noche.. Consumíamos cerveza hasta el amanecer. El gordo compraba unas bolsas inmensas de chicharrones picantes los cuales consumíamos con deleite. El local no tenía sanitario. Orinábamos en bolsas plásticas las cuales, con un fuerte movimiento centrífugo las lanzábamos al medio de la calle.
El gordo abría tarde el negocio. El cansancio se reflejaba en su rostro. Trataba de dormitar pero su pénfigo gluteal le impedía un descanso satisfactorio. Maldecía constantemente y una de sus aficiones predilectas era disparar perdigones a una imagen de San Benito. Irreverente absoluto y ateo consumado eran sus principales características. Llegó inclusive a comprar hostias para con ellas hacer emparedados de salchichón, anchoas y morcilla.
Una llamada al hotel acabó con mis devaneos. Una nueva misión me esperaba. Fui trasladado a Carúpano para iniciar una misión secreta en la cual inculcaría a los peces de la fosa de Cariaco una nueva afición alimenticia. El objetivo era impulsar la venta de nuestros productos al incluir un nuevo sector de clientes: Los peces.
Más de tres años transcurrieron. Sorpresivamente fui nuevamente trasladado a Maracaibo. Había que prolongar la misión al lago para así incrementar nuestra clientela pero hacia un nuevo status: Peces de agua dulce. Un nuevo encuientro con el gordo que narraré en otra ocasión del que adelantaré algo: Ahora era santero y tenía amores con un (no una) con un periodista.

BOROJO



En recuerdo a mi amigo Rafael Añez quien fue insigne maestro y alma de inolvidables fiestas.

No por haber nacido mi madre en Borojó tengo un gran aprecio por ese pueblito falconiano. Mi primera visita fue por el año 1953. El viaje se hizo desde Maiquetía a Coro por vía aérea. Desde allí, en plena época de lluvias y en un vehículo que se contrataba en las oficinas del periódico falconiano La Mañana se hacía el viaje hacia el acogedor pueblo. El estado de ánimo de la naturaleza decidía el tiempo de viaje. Lo que hoy se recorre en menos de dos horas se prolongaba a veces hasta tres días. El vehículo que nos transportaba era un híbrido. En su parte delantera estaba el asiento del chofer y de tres pasajeros. A continuación un incómodo banco de tablas tapizado con un anémico cojín relleno de paja. Luego una malla divisoria. Allí comenzaba el departamento de carga donde se mezclaban los chivos con la valija del correo y los ejemplares del decano periódico La Mañana con un cargamento de queso de cabra. Para los adultos era un suplicio. Para mi niñez...toda una deliciosa aventura.
Hoy día Borojó se puede visitar conduciendo por una excelente carretera. Desde Aragua, bajando por Morón se toma la vía de la costa en dirección Oeste. Hasta Coro hay un exuberante paisaje
donde se combina la placidez de sus playas – Tucacas, Morrocoy – con la lujuriosa vegetación del piedemonte de la Cordillera de la Costa que acuna a Tocópero y Puerto Cumarebo, la ciudad de las mujeres bellas. Se pasa por zonas de gran importancia pecuaria como lo son Yaracal, El Guamacho y Maicillar y a pueblos de trascendencia histórica como lo es La Vela de Coro cuyo nombre se origina en el hecho de haber sido el sitio desde donde se vigilaba la costa para evitar ser sorprendidos por piratas. Es actualmente Patrimonio Histórico de la Humanidad, decretada así por la ONU. Fue el desembarcadero de Francisco de Miranda y sitio donde se izó el tricolor patrio. Coro, capital del Estado, también Patrimonio Histórico de la Humanidad merece capítulo aparte por lo cual no nos detendremos en descripciones de tan valioso tesoro venezolano.
Partiendo de Coro han de recorrerse ciento cincuenta y cinco kilómetros para llegar a Borojó. Un paisaje de impresionante aridez envuelve al viajero. Si es acucioso y se conjuga con el paisaje podrá disfrutar de innumerables sorpresas. A orillas de la carretera y principalmente cerca de los ríos, es fácil descubrir infinidad de fósiles. A esto se suma la presencia en determinados lugares denominados “chiperos” antiguos asentamientos de tribus indígenas hoy desaparecidas. No es difícil encontrar entre millones de conchas de moluscos consumidos por los aborígenes, restos de vasijas de barro, hachas de piedra, puntas de flechas y uno que otro ídolo. Dabajuro es el centro poblado más importante en la vía. Fue campo petrolero y es la estación de bombeo del oleoducto que transporta petróleo hasta la refinería de Amuay en la Península de Paraguaná. En sus alrededores se han encontrado innumerables objetos cerámicos denominados Series Dabajuro con data entre 300 años AC hasta 1.000 años DC. Continuando la vía a no más de veinte kilómetros está un desvío que conduce a Borojó.
Borojó es un término de origen quechua cuyo significado es “lugar deshabitado y aislado”. Pero hoy día no es así. Aún cuando su economía no permite a sus habitantes subsistir y se ven obligados a emigrar a Maracaibo u otros sitios siempre regresan al terruño. La fecha preferida es septiembre, con las fiestas en homenaje a Nuestra Señora La Virgen de Las Mercedes y en Diciembre con las fiestas de la temporada. Se convierte en un concurrido alegre y ferviente pueblo que disfruta a sus anchas de unas tradicionales celebraciones y que ofrece al visitante un sinnúmero de sorpresas. Su templo, declarado Patrimonio Histórico de la Nación fue construido entre 1.788 y 1.796. Es una visita obligatoria para apreciar una joya arquitectónica colonial, al igual que La Casa de la Cultura y sede de la Sociedad Bolivariana, conocida popularmente como la casa donde bailó Bolívar, donde se alojó nuestro Libertador en 1.826, su última visita a Venezuela. Otro lugar digno de ver es El Museo de Arte Religioso, con su anexo la Galería de Arte Yuquique, esfuerzo del recordado poeta y periodista Martín Añez. Diversiones más profanas están representadas por la playa Antúnez, concurridísima en Semana Santa y Carnaval, con aguas templadas y poco profundas. Complemento del tour es la adquisición de las bellas piezas policromas de la familia Ferrer, artesanos que trabajando una liviana madera, dan a luz rutilantes gallos, alegres mariposas y atractivas orugas. Parodiando a Luis XV, Borojó bien merece una visita.




AMOR Y DIGNIDAD

Entre Cumarebo y Maicillal, ambos poblados del Estado Falcón hay un lugar denominado La Isla. En diferentes viajes por la zona estuve tentado por detenerme ante una modesta vivienda en la cual exhibían algunas artesanías típicas de la región. Al fin, con un poco de tiempo disponible lo hice. Sencillas cestas realizadas en fibras de mazorcas de maíz y palma de coco eran el grueso de la exhibición. Algunas muñecas de trapo, cajas de madera y una que otra planta completaban el inventario. La atención del negocio estaba en manos de la señora Lourdes de Mundaraín. Extrema fue su amabilidad y decencia. Esa amabilidad rayana en la timidez propia de nuestra gente del campo y la decencia nacida de una educación basada en acendrados principio morales, sin incurrir en nuestro actual materialismo.

Entablé conversación con la señora Lourdes. Ella y su fallecido esposo son oriundos de la región y tras casarse se establecieron en ese lugar. A principios de la década de los años cincuenta fueron visitados por un comerciante que buscaba tejedores para que le fabricaran cestas. Modesto, que así era el nombre del esposo de Lourdes se comprometió a realizar el trabajo. Tras marcharse el comerciante, Lourdes quiso saber como Modesto cumpliría el compromiso. No sabía nada de tejidos. Era solamente un muchacho agricultor, no un muchacho artesano. Sonreiría Modesto y en contraposición a su apelativo aseguraría con orgullo que cumpliría su palabra. Pacientemente destejió y retejió la cesta modelo que su visitante le había dejado. Al fin, triunfante, mostró a Lourdes su logro: una cesta idéntica a la solicitada. No le bastó a Modesto su capacidad para hacer la cesta. Se dedicó con esmero a enseñar el arte a las mujeres de la zona e hizo que tal labor se convirtiese en un modo de vida para muchos de sus vecinos. Modesto murió. Lourdes le sobrevive y cuando habla de él hay emoción en sus palabras. “ Mi marido era un hombre muy inteligente”. Es la frase que expresa su profundo amor e intensa admiración.. . .

He decidido titular “Amor y Dignidad” esta pequeña historia porque aún cuando esos valores deberían ser el denominador común del ser humano, cada día pasan más al olvido. La pareja se une y ante cualquier dificultad se desune. Antes de casarse ya anuncia que si le sale mal, se divorcia. Priva mucho aquel viejo refràn “amor con hambre no dura” y cada día es menor la admiración entre los miembros de la pareja por los logros, superaciones o triunfos, pequeños o grandes que cada uno de ellos obtiene. Son innecesarias las alabanzas. Las palabras son fáciles de decir y bastan “mi marido era un hombre inteligente”. Muchas veces sobran. Difíciles son los hechos y los comportamientos en los cuales nos es difícil verter lo vacío de nuestras frases. Y dignidad; ¿dónde está la dignidad de lo narrado?. No es difícil de encontrar. Lo que ocurre es que ya nos estamos acostumbrando a ser menos dignos. Lourdes vive decentemente. Sin lujos pero repito, decentemente. Su casa limpia y ordenada. Junto a Modesto vivió de su trabajo sin mendigar de sus iguales y mucho menos del gobierno. Solo así un país puede crecer. Con ciudadanos dignos. Con ciudadanos que con sus propias virtudes han logrado lo que tienen. No recibiendo limosnas que le permitan lograr lo que su incompetencia o su molicie han impedido. Sea este un elogio al venezolano que hace gala de su integridad y no se suma a los que pregonan “no me den; pónganme donde hay” y que exigen al gobierno de turno satisfacerle sus caprichosos deseos. Con venezolanos como Modesto y Lourdes Mundaraín se podría llevar adelante cualquier país.
21/03/99

GUZMAN BLANCO y los falsos próceres

Dentro del cúmulo de tesoros que sobre la acera exhibía un librero en una de las esquinas de Maracay encontré algo verdaderamente apasionante, al menos para mí, amante de la historia y voraz lector de autores desprejuiciados. El título de la obra es “Un irlandés con Bolívar” y su autor Francisco Bourdet O´Connor. Un agregado al título, que resume su contenido señala: “Recuerdos de la Independencia de América del Sur en Venezuela, Colombia, Bolivia, Perú y la Argentina por un jefe de la Legión Británica de Bolívar”. La obra fue escrita en 1869 y su primera edición se imprimió en Tarija, región boliviana dolor de cabeza actual para Evo Morales. Evidentemente, para el momento en que se escribió, los recuerdos de O´Connor eran frescos y lucen imparciales. Su admiración y respeto por Simón Bolívar y Antonio José de Sucre son evidentes aunque sin caer en el mal sabor de la genuflexión. ¿Cuál es el valor de esta obra? Por supuesto no es grandiosa como ejemplo de literatura. Es valiosa por la historia menuda que vierte en sus páginas, por la exposición a las tristes realidades enfrentadas por Bolívar y Sucre; las traiciones, las hipocresías, las imposturas de los que más tarde, siendo triunfadores, se convirtieron en héroes tras la manipulación de “escribidores” u oradores adulantes o de congresos nariceados.

Recuerdo cuando en mis estudios de primaria me obligaron a leer Venezuela Heroica de Eduardo Blanco. Montados en el techo de la casa de mi compañero Arturo Liendo, tras leer alguna de las narraciones, aún siendo unos niños, nos reíamos de las mismas. Parecía el asunto un restaurante de chinos actual. Yeso y plástico. Un verdadero ditirambo para emular los no menos exagerados clásicos griegos que, vaya mala suerte, tendríamos que digerir en el bachillerato. ¿Alguna vez hemos buscado el origen de los títulos que han endilgado a nuestros presidentes, militares y supuestos héroes? ¿Quién se los ha otorgado? Valiente ciudadano, Gran Demócrata y hasta un “mariscalato” (proviene de Mariscal, como generalato proviene de General) para Falcón, que como militar nunca fue gran cosa. Pero creo que el colmo de los elogiados fue Antonio Guzmán Blanco, trasladado al Panteón Nacional, monumento funerario donde se mezclan los que son y los que no son; donde Bolívar y otros deben sentirse tan incómodos que tal vez en el más allá se comunicaron con Miranda para que no permita que se encuentren sus restos y los coloquen en ese lugar.

Guzmán Blanco fue el gran depredador del tesoro nacional. Quienes le alaban mencionan como su logro más valioso la implantación de la educación pública. Pero ¿en realidad la implantó? Porque que yo sepa la educación fue elitesca y escasamente difundida hasta la llegada de Medina Angarita al poder. Venezuela carecía de escuelas y quien vivía en un pueblo del interior no tenía otra oportunidad que mudarse a la capital del estado para completar su primaria o hacer ingentes sacrificios si quería tener una carrera universitaria porque solo dos o tres ciudades contaban con ese recurso.

Su denominado “quinquenio” iniciado en 1879 lo inaugura con el entreguista Protocolo Rojas-Pereire. En los medios públicos financieros tal convenio resultó un escándalo de gran magnitud y motivo de burlas para nuestra nación. Con este protocolo le entrega al financista franco-portugués Eugene Pereire, con el fin de ser colonizadas por inmigrantes, la totalidad de las tierras baldías que se necesitasen. No bastando con esto le cede; descubiertas o no, las minas de oro, plata, y plomo así como yacimientos de guano, kaolín y asfalto. La exclusividad en la explotación única y exclusiva de los bosques del Amazonas, la colonización de las islas venezolanas en el Caribe, el monopolio de la navegación de los ríos Orinoco, Apure, Arauca. Como si esto era poco, también se le autorizó a fundar la Casa de la Moneda, una fábrica de explosivos y docenas de cosas más. Por supuesto, la magnitud de tal empresa requería inmensos capitales con los cuales no contaba el franco portugués y el asunto se fue al fracaso, aunque Guzmán se llevó entre las garras algún beneficio.

Como buen patriarca en 1883 cede al norteamericano Horatio R. Hamilton, marido de una sobrina, la concesión para explotar el lago de asfalto de Guanoco. Hamilton no la explota. Simplemente la negocia en Nueva York. Esta fue la posteriormente denominada The New York & Bermúdez Co. que más adelante, aliada con el General Matos, trató de derrocar a Cipriano Castro de la presidencia del país. Por supuesto, todos sus familiares cercanos se enriquecieron. Su egolatría le llevó a lograr el matrimonio de sus hijas con nobles venidos a menos, atraídos no por la belleza de las damas sino por la fortuna del futuro suegro.

En 1877 Guzmán se va del país. Deja la presidencia en manos del turmereño Francisco Linares Alcántara, uno de sus incondicionales. Nada más irse, comienza Linares a quitarle el piso. Pero Guzmán cree tener asegurado su futuro. Vive en un lujoso palacio construido en la Calle Copérnico de París, donde dilapida su fortuna y hace gala de su inmensa vanidad, molestándose cuando acude a un restaurante e ignorante del francés, pretende que el maitre le lea la carta de condumios en castellano. Pero antes de regresar a Venezuela, actuando como Ministro Plenipotenciario modificó el acuerdo de laudo arbitral firmado con los colombianos que habría de someterse al arbitraje del rey de España, ampliando las facultades de este en la toma de decisión, cambiándole funciones desde juez de derecho a juez de hecho, cambio considerado por analistas del tema como un gravísimo error que al final fue desfavorable para Venezuela

María Elena González Deluca investigó su fortuna, Guzmán documentaba sus bienes con precisión, y la historiadora le consideró el venezolano más rico del siglo XIX. Pero esto no le bastó. Venezuela entera supuestamente le rendía honores y un inventario de la época lista su egolatría: El estado Mérida se denominó Guzmán. Había en el plano de Caracas de 1875 la esquina de Guzmán, el puente Guzmán Blanco, la Calzada Guzmán Blanco, la calle Ilustre Americano, La escuela Federal Guzmán Blanco, el Paseo Guzmán Blanco y la Plaza Guzmán Blanco. Existían además, haciendo alusión a sus campañas militares la Plaza de Abril y el Campo de Abril. Guzmán Blanco también era el nombre del acueducto, complementándose con dos estatuas, una ecuestre en los altos del Calvario y una pedestre, frente al Capitolio Federal. Contaba además con los títulos Héroe de Abril, Ilustre Americano, Autócrata Civilizador, Regenerador de Venezuela, además de miembro de la Academia Venezolana de la Lengua y designado su primer director, cuando como señaló Pino Iturrieta solo se destacó por las amorosas cartas que escribió a su esposa de quien por cierto tomo sus nombres para las iglesias gemelas Santa Teresa y Santa Ana ubicadas en Caracas. Sus restos se depositaron en el Panteón Nacional en Agosto de 1999. Pero, ¿saben ustedes como le apodaba el pueblo? Simplemente el Gran Manganzón.

José Hermoso Sierra
25-07-08



EUROPA SI, SUR AMERICA NO

Europa, tras finalizar la segunda guerra mundial quedó desvastada. Vencedores y triunfadores quedaron prácticamente en la ruina. Viviendas, calles, monumentos, tesoros, todo acabado en una guerra provocada por los delirios de grandeza de un psicópata. El gran triunfador, Estados Unidos de Norteamérica, atendiendo diversas razones inició un proceso de reconstrucción a través del denominado Plan Marshall. Grandes masas de europeos emigraban hacia otros países. La miseria reinaba a la par, descrita hasta cansar en documentales, novelas y un sin número de testimonios orales. Kart Erich Suckert, a quien se le conoció por su seudónimo “Curzio Malaparte” (9/06/1898. 19/06/1957), describió magistralmente en su obra “La Piel” la situación de la Italia post guerra exponiendo escenas donde el hombre, impulsado por el hambre, llega a los límites de la degradación.
Esa Europa, donde había odios aparentemente irreconciliables entre las naciones, inició un sorprendente proceso de rehabilitación. En la historia de la humanidad el período de recuperación fue realmente corto. Hoy tienen una moneda común, prácticamente no hay fronteras y aunque indudablemente se ha visto afectada por la crisis económica mundial, sin dudas se recuperará. La Unión Europea (UE), fundada oficialmente en 1993 está conformada por 27 estados y es el producto de un razonamiento cuyo desarrollo se inicia a principio de la década de los 50, cuando se comienzan a crear las Comunidades Europeas.
El territorio de la Unión Europea cubre aproximadamente 4.300.000 kms 2 . Es la primera potencia económica mundial y tiene una población cercana a los 500.000.000 de habitantes. Cuentan con 23 idiomas oficiales pero triplica esta cantidad si se consideran idiomas con poca penetración o dialectos diversos. En contraste, América del Sur tiene una superficie cercana a los 18.000.000 kms 2 , 357.000.000 de habitantes y de hecho solo 2 idiomas predominantes y muy similares entre si: Castellano y portugués. Cuenta con inmensos recursos naturales, agua, bosques, metales, petróleo pero reina la miseria, el subdesarrollo y la esperanza vana impulsada por una caterva de dirigentes populistas.
Europa se dedicó al trabajo creador y nunca se escuchó a sus dirigentes ni a sus habitantes expresar sentimientos de odio, culpando a alguien de su desgracia. Al contrario, nuestros dirigentes se han ocupado, creo que son escasas las excepciones a culpar “al imperio” de las desgracias que nos doblegan. Una simple excusa para ocultar la incompetencia con la cual han gobernado. Nuestros intelectuales crearon una matriz de opinión supuestamente de izquierda y aunque muchos de ellos vivieron o viven en la opulencia, siempre fueron hipócritas críticos de las mismas. Les recuerdo en mi ya lejana juventud “perorateando” en los bares de Sabana Grande, degustando las delicias de un escocés mezclado con agua proveniente de las nacientes de ríos escoceses enfriados con hielo impoluto traído desde la antártica. El colofón de la embriaguez era una suculenta cena con productos importados acompañada. por supuesto, con costosos vinos. Finalizado el condumio se iban a dormir la borrachera en la amplia habitación de la residencia ubicada en alguna lujosa urbanización. Y no crean que considere que tal vida era desagradable. Al contrario, divertida y envidiable. Pero esa élite de intelectuales nunca se atrevió a conjugarse con el sudor del miserable que vivía en el cerro de El Nacimiento, cuya mayor diversión era tomarse una botella de anís mientras degustaba alguna parrillita aderezada con deliciosa chinchurria y trozos de yuca, mientras escuchaba algún salsero drogadicto cantando sus desgracias o se moría de intriga ante la próxima entrega de la novelita televisada.
¿Porqué tal diferencia entre sudamericanos y europeos, cuando tenemos evidentemente las mayores ventajas? No corresponde a este ignorante escribidor hacer un análisis del caso. Estaría en manos de sociólogos, médicos, psiquiatras hacer el estudio correspondiente pero con seguridad en la conclusión no faltará el culpable “exógeno” . Tenemos en apariencia todas las ventajas. ¿Por qué no progresar?
José Hermoso Sierra
Abril 2009

Kevin Rudd y las minorías

Kevin Rudd, Primer Ministro de Australia, ante ciertos inconvenientes con minorías inmigrantes en Australia, comentó:

A los musulmanes que quieren vivir bajo la ley Islámica se les dijo el miércoles que se vayan de Australia, cuyo gobierno ha emprendido una campaña contra los radicales en un esfuerzo para evitar potenciales ataques terroristas.

También Rudd despertó la furia de algunos musulmanes australianos cuando declaró que él ha dado todo su apoyo a las agencias de contrainteligencia australianas para que espíen las mezquitas que hay en la nación. Citamos:

"SON LOS INMIGRANTES, NO LOS AUSTRALIANOS, LOS QUE DEBEN ADAPTARSE. O lo toman o lo dejan. Estoy harto de que esta nación tenga que preocuparse si estamos ofendiendo a otras culturas o a otros individuos. Desde los ataques terroristas en Bali, estamos experimentando un incremento del patriotismo en la mayoría de los Australianos. "

"Nuestra cultura se ha ido desarrollando durante dos siglos de luchas, tribulaciones y victorias por parte de millones de hombres y mujeres que buscaban libertad"

"Hablamos principalmente INGLÉS, no Español, Libanés, Árabe, Chino, Japonés, Ruso o cualquier otro idioma. De modo que si usted quiere formar parte de nuestra sociedad, aprenda nuestro idioma."

"La mayoría de los Australianos creen en Dios. Esto no es una posición Cristiana, política o de la extrema derecha. Esto en un hecho, porque hombres y mujeres cristianos, de principios cristianos, fundaron esta nación. Esto es históricamente comprobable. Y es ciertamente apropiado que esto aparezca en las paredes de nuestras escuelas. Si Dios le ofende a Usted, sugiero que considere vivir en otra parte del mundo, porque Dios es parte de nuestra cultura."

"Aceptamos sus creencias y sin preguntar por qué. Todo lo que pedimos es que Usted acepte las nuestras, y viva en armonía y disfrute en paz con nosotros."

"Éste es NUESTRO PAÍS, NUESTRA PATRIA y ESTAS SON NUESTRAS COSTUMBRES Y ESTILO DE VIDA y PERMITIREMOS QUE DISFRUTEN DE LO NUESTRO pero cuando dejen de quejarse, de lloriquear y de protestar contra nuestra Bandera, Nuestra lengua, nuestro compromiso nacionalista, Nuestras Creencias Cristianas o Nuestro modo de Vida, le animamos a que aproveche otra de nuestras grandes libertades Australianas, "EL DERECHO DE IRSE."

"Si Usted no está contento aquí, entonces VÁYASE. Nosotros no le obligamos a venir aquí. Usted pidió emigrar aquí. Así que ya es hora de que acepten el país que les acogió.

El discurso de este mandatario trae a mi mente una reflexión. La mayor potencia del mundo, Estados Unidos de Norteamérica se formó con inmigrantes. Primero laboriosos, rígidos y disciplinados colonos ingleses y luego un alud de centro europeos que contribuyeron definitivamente a consolidar su desarrollo. El patriotismo de los gringos, el amor por su país, su alta competividad les hizo anexarse territorios por la fuerza o por la compra. Fueron las fuerzas decisivas para acabar son Hitler y pudo ponerle un freno al expansionismo soviético, liderizado en esos tiempos por un psicópata como Stalín y un exacerbado Krushev. Sin los gringos, este escribidor, por el color de su piel, tal vez formaría parte de la lámpara de lectura de algún nazy homosexualizado o tal vez, por mi rebeldía, me hubiesen mandado a Siberia porque por estos lados Fidel y sus seguidores serían los factores decisivos. Ya comenzando los 60 se inicia la autodestrucción de USA. Un grupo de somnolientos vagos, consumidores de LSD, marihuana, cocaina y otros psicotrópicos empiezan a imponer sus criterios y como son minorías, hay que respetarles. Surge un idolo deportivo, un Cassius Clay arrogante, egocéntrico, que por temor a las balas prefiere hacerse musulmán que ir a Vietnam. O por un Oliver Stone que filma Platoom logrando criminalizar a los soldados que pelearon en Vietnam, logrando que grupos de desadaptados los reciban a pedradas y tomatazos y exponiéndolos al desprecio público Realmente en la totalidad de estas personas no privaba el deseo de la paz sino el miedo de ir a la guerra. Algo parecido a algunas personas que por temor al trabajo prefieren hacerse socialistas. Así logrará que todos seamos iguales y que las ventajas que logramos los que pasamos una vida trabajando sean aprovechadas por ellos. Igualando si, pero hacia abajo. Surge una juventud de malolientes hippies, barbudos, llenos de piojos, adoradores de los Beattles y cosas similares. Detestan a sus padres pero viven de ellos porque son incapaces de producir. Empieza la descomposición del país. Luego empieza a ingresar ilegalmente una inmigración poco especializada. que con el tiempo se va convirtiendo en un grupo decisivo gracias a que “protegiendo a las minorías” van logrando cuotas de poder. El ideal de esa minoría fuel el denominado “sueño americano” y aunque muchos de ellos fueron honestos y trabajadores, no faltaron quienes armaron grandes pandillas de delincuentes que azotaron con sus crímenes, atracos, drogas muchas ciudades norteamericanas hasta un punto en el cual las autoridades se vieron obligados a expulsarlos a sus países de origen.

Ese sueño comunista de ver destruido el imperio se está haciendo una realidad.Pero no están destruyendo aquel imperio contra el cual luchaba Stalin o Kruschex o que odiaba el “manos tintas en sangre” del Ché Guevara. Lo que están destruyendo es un país donde las minorías han impuesto su criterio, un país desbordado por la droga y la inmoralidad donde ya no existen aquellos gringos, que equivocados o no defendían su país a toda costa, aún por las armas sin que para esto último fuese necesario llevar a cabo una recluta como por aquí se acostumbraba.

Vemos que en muchos países de Europa los inmigrantes exigen no ser expatriados porque ¿Qué van a hacer en sus paupérrimos países de origen? Y no lo piden, ¡¡LO EXIGEN¡¡. Algo parecido a cuando usted recoge un indigente y lo aloja en su casa. Y entonces el recogido quiere tener los mismos derechos suyos sin los debidos merecimientos. Vanos han sido los esfuerzos de nuestros gobiernos (?) para pretender evitar lo que denomina el “colonialaje cultural”. Han tratado de poner en la radio el 1 x 1, hemos tenido campañas de “compra en Venezuela” y quien sabe cuantas cosas más que no recuerdo pero lo que escuchamos en las radios son vallenatos, reegaton y cosas por el estilo ¿Globalización?