Aprender para servir a Venezuela; no para servirse de Venezuela
José Rafael Gabaldón
Un gran zancudo metálico reposa entre basura, comerciantes informales, ruidosos autobuses y el sonido de vulgares “reegatones y plañideros vallenatos” Cientos de automóviles cargados de turistas transitan hacia las playas falconianas y otros en la búsqueda de la tranquilidad de Yaracuy o la intensidad comercial de Barquisimeto. ¿Alguien se ha preguntado el porqué de tan bizarra obra?
Era el dos de Diciembre de 1945. Venezuela había salido de Gómez, no tras una revolución sino por la providencia divina. El viejo dictador había muerto en la placidez de su cama. El paludismo diezmaba (o mileaba) la población de Venezuela. Entre ese azote, las guerras de Federación y de Independencia el país boqueba asfixiado. Miguel Otero describe en su obra “Casas Muertas” con magistral exactitud los desmanes de la indomada enfermedad. En Morón, durante el mes de Diciembre de 1945 se llevó a cabo la primera fumigación para combatir el paludismo. Se utilizó un producto creado en 1874 por Otto Zeidler y que el grupo Geigy de Suiza había utilizado en la destrucción de insectos, denominado Diclorodifenil-Tricloroetano, conocido popularmente como DDT. La segunda guerra mundial y las luchas en las zonas infectadas del Océano Pacífico impulsaron a los norteamericanos hacia la fabricación masiva del producto pero en su totalidad era utilizado para ese fin y no estaba masificada su producción, razón por la cual no era fácil su adquisición. Años después el DDT fue execrado como contaminante no degradable pero gracias a él el paludismo pudo ser eliminado en las regiones del mundo donde se aplicó adecuadamente. Los términos malaria y paludismo tienen origen italiano. Fue el peor azote que tuvo ese territorio. Como se creía que su origen estaba en las emanaciones de los pantanos se le denominaba mal aire, de allí el término “malaria”. Paludismo proviene de “palude” cuyo equivalente es pantano. El francés Laverán había descubierto en 1880 el microbio (hematozoario) que producía el mal. El inglés Ross determinó su transmisión a través del zancudo y el italiano Grasssi determina cual es específicamente el zancudo que lo transmite.
El adalid contra el paludismo en Venezuela fue Arnoldo Gabaldón. De formación humanística, Gabaldón, hizo sus estudios de secundaria en el Colegio Federal, hoy Liceo Cristóbal Mendoza, en la ciudad de Trujillo. Sus maestros más recordados fueron Don Fabricio Vásquez, Bachiller Neftalí Valera, Monseñor Estanislao Carrillo y el Doctor Pedro Martínez. El bachillerato lo culminó al obtener el título de Bachiller en Filosofía. Había además aprendido alemán, francés e inglés pero se le despierta el interés por la ciencia al caer en sus manos dos obras: Ciencias Naturales de Alfredo Heckel y Citología de Jaime Pujiula. Ingresa a la Universidad Central de Venezuela y aún en condición de alumno, bajo la dirección del Doctor Enrique Tejera, ocupa el cargo de ayudante en el laboratorio de Bacteriología y Parasitología adscrito a la Dirección de Sanidad Nacional, a la vez que se desempeñaba como Interno del Hospital Vargas. Culminado sus estudios de medicina, obtiene el doctorado en Ciencias Médicas. No hay ceremonias ni fiestas. El título es entregado por secretaría. Ni Arnoldo ni su madre doña Virginia Carrillo Márquez se encuentran anímicamente preparados para festejos. Don Joaquín Gabaldón Iragorry, padre del graduado sufre los desmanes del psicópata Nereo Pacheco, cabo de presos de La Rotunda, cárcel donde Gómez manda a confinar a quines le adversan. En 1931 el padre de Gabaldón es liberado. Propicia es la ocasión para que se cumpla el anhelo del novel médico. Acompañado de su madre parte para Europa a estudiar Medicina Tropical. El aprendizaje del idioma alemán realizado en su adolescencia le permite ingresar al curso de Malariologia del Instituto para Enfermedades Navales y Tropicales de Hamburgo, trasladándose posteriormente a Roma para estudiar los trabajos sobre el paludismo de la Estación Experimental Antimalárica. En 1932 regresa a Venezuela, trasladándose a San Fernando de Apure para ocupar el cargo de médico de sanidad. En 1933 parte hacia Estados Unidos de Norteamérica culminando un postgrado en la Escuela de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins, Se gradúa como Doctor en Ciencias de Higiene, siendo el tercer venezolano en obtener este título en el exterior. Su meritoria labor le vale ser postulado por el Ministerio de Salubridad, Agricultura y Cría como becario de la Fundación Rockefeller, en New York. Fallecido Gómez, Gabaldón regresa a Caracas en febrero de 1936, siendo designado Jefe de la División de Malariologia del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social de la cual fue jefe hasta 1950. Bajo su dirección Venezuela se convirtió en el primer país que organizó una campaña a escala nacional contra la malaria utilizando el insecticida DDT, lo cual le permitió ser también el primero en alcanzar la erradicación de esa enfermedad en el área de mayor extensión de la zona tropical.. Luego se convirtió en Asesor de la Dirección General de Malariologia y Saneamiento Ambiental desde esa fecha hasta 1973 cuando se jubiló, momento a partir del cual fue nombrado Asesor Emérito del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, y Director del Laboratorio para Estudios sobre Malaria, cargo Ad honorem que ocupó hasta su muerte. Entre 1959 y 1964 fue Ministro de Sanidad y Asistencia Social. Arnoldo Gabaldón es considerado como el principal “estadista” de la lucha antimalárica en América Latina.
La malaria o paludismo como se le conoce popularmente estaba diseminada en un área, dentro de Venezuela, de aproximadamente 600.000 Km./2. La población del país era de 3.000.000 de habitantes y más de 1.000.000 estaban afectados por el mal. Cada dos horas moría un venezolano de paludismo. La enfermedad generaba un comportamiento en el infectado de creciente inamovilidad por falta de fuerzas, que llegaba al extremo de impedirle enterrar sus propios parientes muertos. La observación poco acertada de este comportamiento fue tal vez uno de los factores que contribuyó a la calificación de flojo para el venezolano. La esperanza de vida entre los años 1941 y 1945 era de apenas 35 años. Para el año 1950 había aumentado a 55 años. ¡Cuatro años por cada año de trabajo!.
Dominado el paludismo Gabaldón no se duerme en sus laureles. El mal de Chagas azota también a Venezuela. A ello se suman parasitosis intestinales, lhesmaniasis tegumentaria y epitelial así como la bilharzia. De todo se ocupa el eminente científico. Considera necesario la edificación de viviendas salubres para el campesinado. Inicia el programa de vivienda rural, llegando a construir más de 20.000 viviendas por año. La vivienda tipo, cuyo modelo se mantuvo hasta el ginal del programa, fue diseñada por el arquitecto Domenico Filippone y los costos calculados por Rafaello Rossi quien determina la utilización de un material denominado tierra-cemento, posteriormente cambiado por el bloque de cemento. La dictadura de Pérez Jiménez, más interesada en las obras faraónicas no presta ayuda a este proyecto y es Don Eugenio Mendoza quien edifica en Magdaleno un grupo de viviendas tipo. Con el gobierno de Rómulo Betancourt se pone en marcha el proyecto y el primer año edifican 8.000 viviendas, pasando posteriormente a las 12.000 casas por año. Crea también la división de acueductos y cloacas rurales. En el campo, los cerdos devoradores de excrementos y en consecuencia portadores de enfermedades son sustituidos en tan antihigiénica práctica al masificarse la construcción de letrinas.
La lucha de Arnoldo Gabaldón no tuvo precedentes y particularmente considero que aún no ha sido superada. La mística de trabajo, su capacidad gerencial, su honestidad y carácter son difíciles de reunir en un solo hombre. Consideraba fundamental la desconcentración de los organismos gubernamentales en Caracas, hecho que demostró al solicitar la mudanza de Malariologia, como popularmente se le conocía, hacia Maracay. Inicialmente ocuparon en calidad de arrendamiento, viviendas no aptas para el servicio hasta que se concluyó el edificio, aún existente, al lado del cuartel Páez, conocido como “Tacita de Plata” en la avenida Bermúdez de la ciudad de Maracay. Diseñada por el prestigioso arquitecto Antonio Malaussena, hoy día es sede del Instituto de Altos Estudios en Salud Pública Arnoldo Gabaldón.
La lucha contra la malaria fue una verdadera odisea. Constancia, continuidad y vocación de servicio fueron los parámetros entre los cuales se desarrolló. Voluntarios conformados por amas de casa, bodegueros, telegrafistas, policías, etc. se ocupaban de repartir el fármaco quinina. Brigadas de fumigadores, perfectamente uniformados, cubrían utilizando cualquier medio las áreas infectadas. Erradicada la malaria, la anquilostomiasis y la lhesmaniasis se mantuvo un estricto control sanitario y una permanente investigación para evitar la repetición del azote. El desmembramiento actual de lo que fue Malariologia se ha visto reflejado en el repunte de los casos de malaria.
El carácter recio de Gabaldón y su filiación política conllevaron egoístas comentarios. No obstante nada puede desmeritar al hombre que erradicó las grandes enfermedades endémicas venezolanas. Arnoldo Gabaldón nació en Trujillo el primero de marzo de 1909. Falleció en Caracas. Su esposa fue María Teresa Berti con quien procreó cinco hijos.
José Hermoso Sierra
"Era muy mandón y perfeccionista; muy amigo de sus amigos. Él envió a ingenieros a formarse en el exterior. Preparó a muchachos para que se convirtieran en inspectores sanitarios. Creó la figura del visitador rural, que iba de rancho en rancho por todo el país para atender a los enfermos. Creó las famosas casas de malariologia, que están distribuidas por todo el territorio nacional. Contrató médicos que venían de otros países, como los derrotados de la Guerra Civil Española, para emprender una tarea de monte, de mucho sol y poca comida".
Doctor Lasenio Guerrero jhermoso@cantv.net
José Rafael Gabaldón
Un gran zancudo metálico reposa entre basura, comerciantes informales, ruidosos autobuses y el sonido de vulgares “reegatones y plañideros vallenatos” Cientos de automóviles cargados de turistas transitan hacia las playas falconianas y otros en la búsqueda de la tranquilidad de Yaracuy o la intensidad comercial de Barquisimeto. ¿Alguien se ha preguntado el porqué de tan bizarra obra?
Era el dos de Diciembre de 1945. Venezuela había salido de Gómez, no tras una revolución sino por la providencia divina. El viejo dictador había muerto en la placidez de su cama. El paludismo diezmaba (o mileaba) la población de Venezuela. Entre ese azote, las guerras de Federación y de Independencia el país boqueba asfixiado. Miguel Otero describe en su obra “Casas Muertas” con magistral exactitud los desmanes de la indomada enfermedad. En Morón, durante el mes de Diciembre de 1945 se llevó a cabo la primera fumigación para combatir el paludismo. Se utilizó un producto creado en 1874 por Otto Zeidler y que el grupo Geigy de Suiza había utilizado en la destrucción de insectos, denominado Diclorodifenil-Tricloroetano, conocido popularmente como DDT. La segunda guerra mundial y las luchas en las zonas infectadas del Océano Pacífico impulsaron a los norteamericanos hacia la fabricación masiva del producto pero en su totalidad era utilizado para ese fin y no estaba masificada su producción, razón por la cual no era fácil su adquisición. Años después el DDT fue execrado como contaminante no degradable pero gracias a él el paludismo pudo ser eliminado en las regiones del mundo donde se aplicó adecuadamente. Los términos malaria y paludismo tienen origen italiano. Fue el peor azote que tuvo ese territorio. Como se creía que su origen estaba en las emanaciones de los pantanos se le denominaba mal aire, de allí el término “malaria”. Paludismo proviene de “palude” cuyo equivalente es pantano. El francés Laverán había descubierto en 1880 el microbio (hematozoario) que producía el mal. El inglés Ross determinó su transmisión a través del zancudo y el italiano Grasssi determina cual es específicamente el zancudo que lo transmite.
El adalid contra el paludismo en Venezuela fue Arnoldo Gabaldón. De formación humanística, Gabaldón, hizo sus estudios de secundaria en el Colegio Federal, hoy Liceo Cristóbal Mendoza, en la ciudad de Trujillo. Sus maestros más recordados fueron Don Fabricio Vásquez, Bachiller Neftalí Valera, Monseñor Estanislao Carrillo y el Doctor Pedro Martínez. El bachillerato lo culminó al obtener el título de Bachiller en Filosofía. Había además aprendido alemán, francés e inglés pero se le despierta el interés por la ciencia al caer en sus manos dos obras: Ciencias Naturales de Alfredo Heckel y Citología de Jaime Pujiula. Ingresa a la Universidad Central de Venezuela y aún en condición de alumno, bajo la dirección del Doctor Enrique Tejera, ocupa el cargo de ayudante en el laboratorio de Bacteriología y Parasitología adscrito a la Dirección de Sanidad Nacional, a la vez que se desempeñaba como Interno del Hospital Vargas. Culminado sus estudios de medicina, obtiene el doctorado en Ciencias Médicas. No hay ceremonias ni fiestas. El título es entregado por secretaría. Ni Arnoldo ni su madre doña Virginia Carrillo Márquez se encuentran anímicamente preparados para festejos. Don Joaquín Gabaldón Iragorry, padre del graduado sufre los desmanes del psicópata Nereo Pacheco, cabo de presos de La Rotunda, cárcel donde Gómez manda a confinar a quines le adversan. En 1931 el padre de Gabaldón es liberado. Propicia es la ocasión para que se cumpla el anhelo del novel médico. Acompañado de su madre parte para Europa a estudiar Medicina Tropical. El aprendizaje del idioma alemán realizado en su adolescencia le permite ingresar al curso de Malariologia del Instituto para Enfermedades Navales y Tropicales de Hamburgo, trasladándose posteriormente a Roma para estudiar los trabajos sobre el paludismo de la Estación Experimental Antimalárica. En 1932 regresa a Venezuela, trasladándose a San Fernando de Apure para ocupar el cargo de médico de sanidad. En 1933 parte hacia Estados Unidos de Norteamérica culminando un postgrado en la Escuela de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins, Se gradúa como Doctor en Ciencias de Higiene, siendo el tercer venezolano en obtener este título en el exterior. Su meritoria labor le vale ser postulado por el Ministerio de Salubridad, Agricultura y Cría como becario de la Fundación Rockefeller, en New York. Fallecido Gómez, Gabaldón regresa a Caracas en febrero de 1936, siendo designado Jefe de la División de Malariologia del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social de la cual fue jefe hasta 1950. Bajo su dirección Venezuela se convirtió en el primer país que organizó una campaña a escala nacional contra la malaria utilizando el insecticida DDT, lo cual le permitió ser también el primero en alcanzar la erradicación de esa enfermedad en el área de mayor extensión de la zona tropical.. Luego se convirtió en Asesor de la Dirección General de Malariologia y Saneamiento Ambiental desde esa fecha hasta 1973 cuando se jubiló, momento a partir del cual fue nombrado Asesor Emérito del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, y Director del Laboratorio para Estudios sobre Malaria, cargo Ad honorem que ocupó hasta su muerte. Entre 1959 y 1964 fue Ministro de Sanidad y Asistencia Social. Arnoldo Gabaldón es considerado como el principal “estadista” de la lucha antimalárica en América Latina.
La malaria o paludismo como se le conoce popularmente estaba diseminada en un área, dentro de Venezuela, de aproximadamente 600.000 Km./2. La población del país era de 3.000.000 de habitantes y más de 1.000.000 estaban afectados por el mal. Cada dos horas moría un venezolano de paludismo. La enfermedad generaba un comportamiento en el infectado de creciente inamovilidad por falta de fuerzas, que llegaba al extremo de impedirle enterrar sus propios parientes muertos. La observación poco acertada de este comportamiento fue tal vez uno de los factores que contribuyó a la calificación de flojo para el venezolano. La esperanza de vida entre los años 1941 y 1945 era de apenas 35 años. Para el año 1950 había aumentado a 55 años. ¡Cuatro años por cada año de trabajo!.
Dominado el paludismo Gabaldón no se duerme en sus laureles. El mal de Chagas azota también a Venezuela. A ello se suman parasitosis intestinales, lhesmaniasis tegumentaria y epitelial así como la bilharzia. De todo se ocupa el eminente científico. Considera necesario la edificación de viviendas salubres para el campesinado. Inicia el programa de vivienda rural, llegando a construir más de 20.000 viviendas por año. La vivienda tipo, cuyo modelo se mantuvo hasta el ginal del programa, fue diseñada por el arquitecto Domenico Filippone y los costos calculados por Rafaello Rossi quien determina la utilización de un material denominado tierra-cemento, posteriormente cambiado por el bloque de cemento. La dictadura de Pérez Jiménez, más interesada en las obras faraónicas no presta ayuda a este proyecto y es Don Eugenio Mendoza quien edifica en Magdaleno un grupo de viviendas tipo. Con el gobierno de Rómulo Betancourt se pone en marcha el proyecto y el primer año edifican 8.000 viviendas, pasando posteriormente a las 12.000 casas por año. Crea también la división de acueductos y cloacas rurales. En el campo, los cerdos devoradores de excrementos y en consecuencia portadores de enfermedades son sustituidos en tan antihigiénica práctica al masificarse la construcción de letrinas.
La lucha de Arnoldo Gabaldón no tuvo precedentes y particularmente considero que aún no ha sido superada. La mística de trabajo, su capacidad gerencial, su honestidad y carácter son difíciles de reunir en un solo hombre. Consideraba fundamental la desconcentración de los organismos gubernamentales en Caracas, hecho que demostró al solicitar la mudanza de Malariologia, como popularmente se le conocía, hacia Maracay. Inicialmente ocuparon en calidad de arrendamiento, viviendas no aptas para el servicio hasta que se concluyó el edificio, aún existente, al lado del cuartel Páez, conocido como “Tacita de Plata” en la avenida Bermúdez de la ciudad de Maracay. Diseñada por el prestigioso arquitecto Antonio Malaussena, hoy día es sede del Instituto de Altos Estudios en Salud Pública Arnoldo Gabaldón.
La lucha contra la malaria fue una verdadera odisea. Constancia, continuidad y vocación de servicio fueron los parámetros entre los cuales se desarrolló. Voluntarios conformados por amas de casa, bodegueros, telegrafistas, policías, etc. se ocupaban de repartir el fármaco quinina. Brigadas de fumigadores, perfectamente uniformados, cubrían utilizando cualquier medio las áreas infectadas. Erradicada la malaria, la anquilostomiasis y la lhesmaniasis se mantuvo un estricto control sanitario y una permanente investigación para evitar la repetición del azote. El desmembramiento actual de lo que fue Malariologia se ha visto reflejado en el repunte de los casos de malaria.
El carácter recio de Gabaldón y su filiación política conllevaron egoístas comentarios. No obstante nada puede desmeritar al hombre que erradicó las grandes enfermedades endémicas venezolanas. Arnoldo Gabaldón nació en Trujillo el primero de marzo de 1909. Falleció en Caracas. Su esposa fue María Teresa Berti con quien procreó cinco hijos.
José Hermoso Sierra
"Era muy mandón y perfeccionista; muy amigo de sus amigos. Él envió a ingenieros a formarse en el exterior. Preparó a muchachos para que se convirtieran en inspectores sanitarios. Creó la figura del visitador rural, que iba de rancho en rancho por todo el país para atender a los enfermos. Creó las famosas casas de malariologia, que están distribuidas por todo el territorio nacional. Contrató médicos que venían de otros países, como los derrotados de la Guerra Civil Española, para emprender una tarea de monte, de mucho sol y poca comida".
Doctor Lasenio Guerrero jhermoso@cantv.net